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Fondo Mundial para la Protección Social

La idea de un Fondo Mundial para la Protección Social es el resultado de un pronunciamiento conjunto del Relator Especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación (Olivier de Schutter) y del Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la extrema Pobreza y los Derechos Humanos (Magdalena Sepúlveda), que tuvo lugar en Nueva York, el 9 de octubre de 2012. Relativamente cercano en cuanto al contenido a los trabajos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el establecimiento de un piso o base de protección social para todos, la iniciativa es sobresaliente por cuanto reúne en una misma propuesta los problemas de pobreza, inseguridad alimentaria, cambio climático y fluctuaciones de los precios agrícolas mundiales, logrando poner en relieve la interconexión de los problemas y su globali-dad (en este sentido, cabe destacar que el Fondo Mundial para la Protección Social es conocido a veces bajo el nombre de “Fondo Mundial para la Seguridad Alimentaria”). También, la iniciativa sobresale porque formula una respuesta concreta a preguntas que tardan en recibirla, a partir de las observaciones y experiencias de ambos relatores.



El punto de partida de la propuesta es la constatación de la desigualdad entre los Estados y entre los individuos en cuanto a la capacidad de asumir las consecuencias de los accidentes o acontecimientos suficientemente graves como para poner en peligro la existencia de las personas o de menoscabar su dignidad (el desempleo, la enfermedad, la sequía, el alza de precios de los productos agrícolas y alimenticios…). Los países con economías frágiles no siempre tienen fondos para financiar una cobertura en beneficio de su población, especialmente de los más pobres que viven en zonas rurales, y dependen de los seguros privados cuando esta solución existe y cuando es accesible para los pobres. De no presentarse esta situación, esas poblaciones permanecen en estado de vulnerabilidad frente al alza de los precios agrícolas, que los mantiene en todo momento en un estado de precariedad. Pero, señalan ambos relatores, que si se dedicara el 2% del producto interno bruto mundial para garantizar este derecho humano fundamental, podría otorgarse una protección social básica para todos los pobres del mundo.

Otras rutas no siempre pueden ser exploradas y el ejemplo de la India y de la solución implementada en el año 2005, dirigida a la consecución de un verdadero derecho al trabajo, así lo muestra. Inicialmente, la Mahatma Gandhi National Rural Employment Guarantee Act garantiza legalmente a los adultos que residían en zonas rurales, un empleo no calificado de 100 días al año, con un salario mínimo (ahora, se ha elevado a 180 días). Los primeros resultados de esta ambiciosa reforma resultan prometedores. Destinado a luchar contra la pobreza rural y a mejorar la vida de las personas que viven en zonas rurales a través de proyectos de interés general (reforestación, construcción de caminos, de pozos, de redes de saneamiento y de irrigación…), el dispositivo ha tenido como efecto positivo permitir que las mujeres accedan al trabajo y frenar el éxodo rural. Sin embargo, es demasiado costoso para ser extendido a los países más pobres (India invierte cerca de 6 mil millones de euros al año para implementar esta ley). El Fondo cuya creación se considera, sería una forma de salir del atolladero. Permitiría llenar la brecha de financiamiento requerido para el establecimiento de una base mínima de protección para los países menos adelantados. Se haría cargo, de la misma forma que lo hace un asegurador o reasegurador, de los riesgos de la inseguridad alimentaria, particularmente difíciles de soportar financieramente. También, asesoraría a los Estados que recurren a los reaseguros de los operadores privados para hacer frente a estos riesgos y subsidiaría, de ser necesario, el pago de las primas.




Bibliografía sugerida:  BACHELET, M. (dir.) (2011), Piso de Protección Social para una globalización equitativa e inclusiva, Informe del Grupo consultivo Convocado por la OIT con la colaboración de la OMS, Ginebra (consultable en línea).

JEAN-PHILIPPE BUGNICOURT

Véase también:Seguridad AlimentariaTrabajadores agrícolas.