Índice analítico

Exclusión social

Los conceptos de inclusión y exclusión sociales tienen su origen en el discurso de la política social de la Unión Europea, en particular en Francia y en el Reino Unido.



El concepto de “exclusión social” hizo su aparición en Francia en la década de 1970. Se utilizaba entonces para referirse a determinada categoría de personas que estaban excluidas del sistema de bienestar social más que como un concepto directamente relacionado con la pobreza. El Estado empleaba este término para describir a grupos de personas que vivían al margen de la sociedad y que podrían representar una amenaza para el orden social existente. Durante la década de 1980, la “exclusión social” se convirtió en un término político de uso corriente en la Unión Europea y reemplazó aquel de “pobreza”, que ya no se consideraba como un término adecuado para describir la situación de una parte de la población. El término “exclusión social” denotaba no sólo la carencia de recursos materiales, sino también la falta de derechos y de la fuerza de interacción mutua.
Con el tiempo, cada vez más intelectuales se han enfocado en las instituciones, estructuras y convenios que, por su aprobación tácita, son responsables de diversos actos de exclusión. Según Kabeer, las desigualdades generan exclusión social cuando los diferentes mecanismos institucionales que permiten la distribución de recursos y la atribución de valores, funcionan de manera que privan sistemáticamente de recursos y del reconocimiento a grupos particulares de individuos, lo cual les impide participar plenamente en la vida de esta sociedad.

Los estudios empíricos han demostrado que las políticas orientadas hacia la inclusión social no necesariamente son buenas para las personas excluidas, ni tampoco son deseadas por estas últimas. Si las políticas de inclusión social no toman en serio las opiniones y valores de las personas pobres, pueden conducir a la integración negativa; en otras palabras, a una inclusión social en condiciones desfavorables.
Se distinguen tres tipos (o dimensiones) de inclusión social: económica, política y cultural. La inclusión económica concierne la participación en las relaciones comerciales y los sistemas económicos. La inclusión política corresponde a la participación en la elaboración de los distintos acuerdos institucionales tales como las políticas, las leyes, los convenios y los contratos. La inclusión cultural se refiere a la incorporación de valores, de principios y de normas en los intercambios económicos y en los procesos políticos. Estas tres dimensiones son interdependientes. Se puede considerar la inclusión política y la inclusión cultural como mecanismos de inclusión económica




La inclusión política y la inclusión económica tienen necesidad de la inclusión cultural para funcionar y, al mismo tiempo, su funcionamiento confiere valor a los conceptos de cultura.




Bibliografía sugerida:  VAN BERKEL, R., MØLLER, I. H., WILLIAMS, C. C. (2002), The concept of inclusion/exclusion and the concept of work, in R. van Berkel et I. H. Møller (dir.), Active Social Policies in the EU : Inclusion through Participation, Bristol: The Policy Press;  HOSPES, O. (2011), Unpacking the discourse on social inclusion in value chains, in Helmsing, A. H. J. et Vellema, S. R. (dir.), Value chains, social inclusion and economic, New York : Routledge;  KABEER, N. (2000), Social exclusion, poverty and discrimination : towards an analytical framework, IDS Bulletin, volume 31, p. 83;  PEACE, R. (2001), Social exclusion: a concept in need of definition?, Social Policy Journal of New Zealand, volume 16, p. 17.

OTTO HOSPES

Véase también:Pueblos autóctonos.